El “divino” Morales

1 de octubre de 2015 - 10 de enero de 2016 Museo Nacional del Prado Madrid

Apodado como el divino, Antonio Palomino se refirió en el siglo XVIII, a su obra en los siguientes términos “Fue cognominado el Divino, así porque todo lo que pintó fueron cosas sagradas, como porque hizo cabezas de Cristo con tan gran primor, y sutileza en los cabellos, que al más curioso en el arte ocasiona a querer soplarlos para que se muevan, porque parece que tienen la misma sutileza que los naturales”

Luis de Morales (ca.1510-1586) debió nacer en Alcántara (Cáceres) y desarrolló su labor profesional como pintor sobre todo de pintura religiosa en Extremadura, además de en algunas ciudades portuguesas como Évora y Elvas. Pintor, que se adaptó a los gustos de su clientela; en definitiva, fue muy comercial.

En su pintura, se traslucen influencias de las tradiciones flamencas de entre finales del siglo XV y comienzos del siglo XVI, pero también de la pintura castellana, filtrada a veces por modelos italianizantes. Algunos de los artistas que pueden rastrearse en sus obras son Alonso Berruguete o Sebastiano del Piombo.

La carga emocional de sus imágenes y la eficacia visual de sus programas devocionales, son los principales referentes de sus pinturas, de composiciones sencillas y factura muy cuidada.

El Nacimiento de la Virgen, Luis de Morales. Óleo sobre tabla, 69,2 x 93,2 cm, h. 1562-67. Madrid, Museo Nacional del Prado

La Virgen de la leche, Luis de Morales. Óleo sobre tabla, 84 x 64 cm, h. 1565. Madrid, Museo Nacional del Prado

 

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Arte transparente. La talla del cristal en el Renacimiento milanés

14 de octubre de 2015 - 10 de enero de 2016 Museo Nacional del Prado Madrid

El prestigio de la talla del cuarzo hialino o cristal de roca, se debe en parte a la belleza y el altísimo valor que desde la Antigüedad poseían los objetos elaborados en este material que en la Edad Media se relacionaría con el mundo celestial y mágico. Durante la segunda mitad del siglo XVI, Milán desarrolló una industria artística destinada a satisfacer a las clases altas europeas produciendo objetos exquisitos, tan admirados como otras creaciones supremas de la pintura o la escultura.

En la muestra se exhiben seis magníficas obras pertenecientes a dos de las colecciones históricas más ilustres: la de los Médicis, conservada en el Museo degli Argenti en Florencia, y la de Luis XIV, en el Museo del Louvre de París. Otras catorce espléndidas piezas proceden de la colección reunida por el Gran Delfín Luis de Francia, hijo de Luis XIV, que fue heredada en parte por el rey Felipe V, el primer Borbón español, en 1711. Este conjunto, conocido como Tesoro del Delfín, ingresó en 1839 en el Museo del Prado y, aunque mermado por una accidentada historia, cuenta con piezas importantes, especialmente cristales: cuarenta y siete vasos de cuarzo hialino, dos de cuarzo citrino y uno de cuarzo ahumado. Distintos estudios han permitido atribuirlos a importantes talleres y maestros, casi todos milaneses.